TENGA CONFIANZA O DISMINUYE LA ALABANZA
Dios prueba nuestra confianza
Muchas veces colocamos nuestra confianza de una manera equivocada, y no en nuestro Proveedor: Jehová-Jiré. Si no confía en el Dios que proveerá lo necesario no podrá obedecerle ofrendando ni diezmando pensando en que le hará falta. Eso es falta de confianza. Si Dios me ha dado todo, lo menos que debo hacer es confiarle las riquezas que Él me da y darle en agradecimiento lo que me pide. Deuteronomio 8:18 “Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza”. La forma en que maneja y gasta su dinero muestra sus prioridades y dónde está en su relación con Dios.
“La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse”. (Proverbios 10:22) Todo lo que Dios nos da es una prueba de confianza en Él. Si usted confía que Dios le va a dar lo necesario y se aferra a sus promesas lo demás queda en usted de ser un buen mayordomo. Dios no se equivoca en cuánto al dinero que usted gana, quiere ver cómo lo va a manejar. La forma en el manejo del dinero muestra lo que está en nuestro corazón y lo que es más importante para uno. Dios está más interesado en cambiar lo que atesoramos. Al Señor le interesan nuestros motivos y la razón que gastamos. Muchas cosas en las que gastamos sólo son deseos y no necesidad. La Palabra de Dios dice que donde está nuestro tesoro está nuestro corazón. Una gran mayoría de personas gastan en lo que quieren y no en lo que necesitan.
He aprendido a vivir en lo poco y en lo mucho. He estado en muy buenas posiciones económicas donde me ha sobrado para ayudar a la gente, hasta pagar su renta y he estado en tiempos económicos donde no tengo para comprar ropa nueva en meses, pero en todo he estado contenta y fiel a Dios con lo que le pertenece. Esto es lo que dice el apóstol Pablo en Filipenses 4:12 “Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez”.
Cuando ganaba suficiente, no cambié mucho mi estilo de vida. Podía salir a comer de vez en cuando y darme el lujo de pagar una masajista etc., pero entre más Dios me bendecía, más invertía en su Reino. Cuando dejé de trabajar fuera de casa, decidí dedicar tiempo completo a criar a mis hijos y empezar un ministerio nuevo con mi esposo. En los tiempos de abundancia he sido sabia en el manejo de mis finanzas para que en los tiempos de escasez no pasáramos necesidad. Mis hijos, hasta la fecha, no han notado la diferencia de cuando trabajaba y ganaba bien a cuando dejé de trabajar porque decidí que si iba a ser extravagante en gastar iba a ser para el Señor, y no para mí. Mis hijos nunca han tenido todo lo que desean y piden. Lo único que me han preguntado es por qué ya no viajamos en avión, sólo en carro. Lo más hermoso e importante para mis hijos es tener a su mamá con ellos y no saben los milagros que Dios tenía que hacer con lo poco que mi esposo comenzó a ganar siendo pastor de una iglesia que comenzaba. Soy un testimonio vivo de que se puede vivir en obediencia a Dios y dar sus diezmos cuando se gana mucho dinero y cuando apenas tiene para comprar leche. Cuando uno es fiel, Dios es fiel. No importa el salario sino donde está su tesoro y la condición de su corazón. Simplemente he aprendido a vivir con lo que Dios me ha dado, sea mucho o poco, y he sido fiel en las dos etapas.
Hay personas que sufren mucho cuando pierden un trabajo porque están acostumbrados a gastar sin pensar o sin medida y no ahorran nada para sucesos inesperados en la vida. Los hijos están mal acostumbrados a que les compran todo lo que piden y ahora sufren y se la pasan llorando si no se les compra lo que exigen. Si uno es consistente en cada etapa, Dios le ayudará en los cambios de la vida. Me sorprendo cuando me comunico con algunos clientes para saludarlos, a quienes les hago sus impuestos, y los encuentro tristes porque el reembolso grande que les ayudé a obtener, dos meses después se lo han terminado y ya no tienen nada en el banco. Otros me dicen que los reembolsos que iban a recibir ya estaban gastados antes de haberlo recibido. Esos son los clientes que he tenido que ayudar para que encuentren una libertad financiera. Quién esté tan endeudado que su cheque está designado sólo para pagar está viviendo más arriba de la voluntad de Dios. La Biblia es muy clara al mencionar que no debemos endeudarnos. El resultado es esclavitud. No disfruta la vida porque tiene tanto que pagar que hasta tiene que agarrar dos trabajos o los dos, en el matrimonio, tienen que trabajar. ¿Qué pasó con ser buenos administradores con lo que Dios nos ha dado?
¿Qué va a hacer con el dinero que Dios pondrá en sus manos?
¿Ha hablado con Dios acerca de ciertas compras para ver si es parte de su voluntad?
Antes de escribir un cheque o usar la tarjeta de crédito, ore a Dios si es su voluntad que haga esa compra.
Promesas de Dios en medio de una crisis financiera
Mateo 6:25-27 “Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?
Proverbios 10:3 “El Señor no deja sin comer al justo”.
Pedro 1:3 “¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva”.
Salmo 42:5 “¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!”
Salmo 71:14 “Pero yo siempre tendré esperanza, y más y más te alabaré”.
Proverbios 10:6 “El justo se ve coronado de bendiciones”.
Salmo 34:4 “Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores”.
Proverbios 28:20 “El hombre fiel recibirá muchas bendiciones”.
Salmo 145:15-16 “Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento. Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente”.
* Tomado del libro "Salud financiera a la manera de Dios" por Brenda Santos

Comments